Un ambiente ecológico. Aire perfumado

Bienestar y Ambiente
Un aire fresco y perfumado tiene efectos beneficiosos sobre la salud. Hay que tener presente que el perfume no debe servir para ocultar los malos olores, cuya eliminación se reducirá a una ventilación adecuada. Se desaconseja el uso de ambientadores en aerosol que, además de no eliminar los malos olores, liberan en el ambiente un sinfín de partículas químicas que van a parar a nuestros pulmones; es preferible el uso de esencias que, además, tienen un alto poder desinfectante: basta verter unas gotas en una lámpara para aromas, en un difusor de barro cocido o en el humidificador del radiador.
Asimismo, cada día es más frecuente entre nosotros el uso del incienso: si es de buena calidad, purifica el ambiente y nos permite ahuyentar los insectos.
Para perfumar el aire, existe otro sistema, muy conocido en los pueblos mediterráneos: si aplicamos una fuente de calor a la piel de una manzana o un cítrico o a los huesos de los melocotones o los albaricoques, se libera un aroma delicado y natural.
Por último, las flores, bellas, perfumadas y útiles, son sin duda la manera más saludable de purificar el aire y llenarlo de energía positiva.
· Vela aromática de naranja:
Puedes hacer una lámpara casera cortando transversalmente la piel de una mandarina. Separa una mitad, procurando eliminar las hebras internas del frutos, y luego retira entero la otra mitad, de manera que obtengas dos cuencos. Se vierte un poco de aceite en el cuenco con la hebra, que nos servirá de mecha, y se le quita al otro. Una vez encendida la mecha y unidas ambas partes, se podrá disfrutar de una pequeña lámpara que desprenderá un perfume sumamente agradable.


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