La ciudad ecológica
Las grandes ciudades producen un impacto ambiental enorme que repercute en la calidad de vida de sus habitantes. Son las principales contaminadoras del aire y del agua, y grandes consumidoras de energía.
La concepción de un desarrollo sostenible debe partir de ciudades más sanas, que utilicen estrategias para asegurar la calidad de vida, el ahorro de los recursos naturales y el respeto al entorno. Esto exige una mentalidad nueva a la hora de diseñar y vivir en las ciudades.
Los factores que más repercusión tienen en la ecología urbana son: la arquitectura, la energía, los transportes, la producción de residuos, el agua, los espacios verdes y la distribución para el uso del suelo. Este último aspecto es muy importante, porque condiciona a los anteriores.
Arquitectura. Los edificios consumen más de un tercio de la energía mundial, y los materiales de construcción resultan muy contaminantes, o sufren procesos de fabricación contaminantes antes de ser utilizados. Éste es el problema de algunos metales y de los PVC (cloruros de polivinilo), donde confluyen ambas circunstancias.
La alternativa es la arquitectura bioclimática: basada en la tradicional, intenta aprovechar los recursos que proporciona directamente el medio, como los materiales de construcción locales, la orientación solar y la utilización de vegetación, para conseguir el máximo ahorro energético y el mínimo impacto ambiental.
Transportes. Nunca son inofensivos para el medio ambiente, ya que implican contaminación atmosférica, aglomeraciones y ruidos. Es fundamental rediseñar de forma más racional los usos del suelo, ya que así se evitarían numerosos desplazamientos y se reduciría el uso del transporte.
Otra alternativa son los ecovehículos, coches y autobuses eléctricos o movidos por energía solar, que ya son una realidad industrial, aunque su uso generalizado no es todavía posible por falta de infraestructura urbana para recargar las baterías.
Casa Ecologica
Los residuos y la gestión del agua. El consumo desaforado es un trampa, pues produce ingentes cantidades de basuras y aguas residuales.
En una casa ecológica debe haber una fontanería más eficaz, sin fugas, y que permita reutilizar las aguas residuales. Existen en el mercado inodoros biológicos de bajo consumo y productores de compost.
Los recipientes de basura deben estar divididos para seleccionar fácilmente los distintos tipos de residuos: papel, vidrio, plásticos y materia orgánica.
Espacios verdes. La presión urbanística reduce cada vez más los espacios verdes en las ciudades. Además de crear nuevos parques y jardines y rehabilitar los antiguos, sería muy interesante fomentar la llamada agricultura periurbana, o, a escala más doméstica, los balcones comestibles, ya que son actividades que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos y aumentan la diversidad biológica de las ciudades.
En los nuevos espacios verdes hay que evitar las especies no autóctonas o que sean grandes consumidoras de agua, y reutilizar el agua residual una vez depurada y los abonos orgánicos producidos en las casas.