Agricultura y Hambre
Por su naturaleza, la agricultura ecológica da lugar a una reducción de la producción global de alimentos, dada su fuerte reducción en rendimientos.

Uno de los retos con los que se enfrenta la agricultura a nivel mundial es el fuerte crecimiento de la población, fundamentalmente en los países en vías de desarrollo, y los problemas que por ello se están produciendo en cuanto a la falta de alimento en los mismos.
La población mundial se ha duplicado en los últimos 50 años, con cerca de 6.000 millones de habitantes en el año 2000, y estando previstos unos 10-12.000 millones en el año 2100. Si se utilizaran sistemas agrícolas alternativos, se necesitaría una mayor extensión de terreno para alimentar a esta población, para contrarrestar las menores producciones por unidad de superficie. Ello conlleva la necesidad de aumentar la superficie agraria cultivada, en detrimento de la superficie forestal, para el mantenimiento de la actual capacidad de obtención de alimentos.
Si quierámos producir hoy, sin utilizar agroquímicos, todos los alimentos necesarios que se obtuvieron en 1994, las tierras laborables actuales (1.500 millones de hectáreas en el mundo) deberían crecer hasta uno 4.500 millones de hectáreas. Esto supondría retirar unos 3.000 millones de hectáreas de superficie forestal, es decir, reducir ésta en un 80%. Y desde luego, el mundo no podría alimentar a los 10.000 millones de personas previstas para el año 2050.
A esto se le suma el incremento excesivo en los precios de los alimentos. Los alimentos cultivados ecológicamente por lo general, tienen un coste superior en un 20-30% a los convencionales, debido igualmente a los bajos rendimientos obtenidos.
En respuesta a estas dos visiones, aparece el término Agricultura Sostenible como una forma equilibrada de producir alimentos.