Animales transgénicos

Animales transgenicos
Los animales transgénicos, incluidos los peces, se producen por micromanipulación. Los huevos fecundados proceden de las hembras, a los que se inyecta genes extraños que podrían, en algunos casos, incorporarse al ADN. Estos huevos se implantan en una madre de alquiler, donde completan su desarrollo. Pero son muy pocos los que alcanzarán la edad adulta y mostrarán los rasgos deseados.
En 1996, sólo en el reino Unido habían nacido más de 60.000 animales transgénicos. la mayoría se destinaron a la investigación biomédica, con manipulaciones genéticas para que adquiriesen la enfermedad y poder ser empleados en investigaciones para probar el resultado de nuevos fármacos y terapias.
En mayo de 1997, científicos de Tokio anunciaron que habían manipulado genéticamente un ratón con un gen procedente de la medusa, el cual produce una proteína verde fluorescente. Dado que son muy pocos los fetos producidos por ingeniería genética que tienen éxito, se piensa que esta proteína verde fluorescente podría usarse como marcador para permitir a los científicos saber cual de los fetos ha incorporado el nuevo ADN.
Otros animales han sido modificados genéticamente como ”biorreactores” para producir importantes sustancias químicas en su leche, y para experimentos destinados a analizar sus posibilidades en operaciones de transplantes (xenotransplantes). En 1992 un científico británico manipuló embriones de cerdo con un gen humano, el cual reduce la probabilidad de que el órgano sea rechazado tras el transplante. Aunque esto significa que el transplante de órganos procedentes de los cerdos es hoy posible, hay una gran preocupación acerca de la posibilidad de que los xenotransplantes abran una nueva vía de transmisión de virus animales a los pacientes humanos.
Tambien se han realizado intentos para manipular genéticamente vacas, ovejas, cerdos y pollos, para aumentar sus tasas de crecimiento, reducir sus niveles de grasa, y hacerlos más resistentes a las enefermedades comunes en las superpobladas y antihigiénicas granjas industriales. También se ha investigado la creación de cerdos y pollos más dóciles y mejor adaptados a las condiciones de las granjas industriales, e incluso pollos sin plumas a los que no haya que desplumar.
Los cerdos manipulados con genes de la hormona del crecimiento humano en el laboratorio de la USDA en Beltsville, Maryland, desarrollaron artritis, tuvieron deformidades de la columna y quedaron ciegos o bizcos. Experimentos similares con el gen de la hormona del crecimiento bovino provocaron úlceras gástricas, daños al hígado y a los riñones, problemas de los huesos y las articulaciones que llevaron a la cojera, la falta de coordinación, sensibilidad a la neumonía, diabetes y problemas de vista.
En las ovejas, la incorporación de genes de la hormona del crecimiento de seres humanos, ovinos y bovinos, provocó la alteración del desarrollo conjunto y diabetes, pérdida de apetito y acortamiento del período de vida.


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